Translate

domingo, 1 de febrero de 2015

6) LOBOS Y HALCONES

                            
Hace una semana que no lo veo, desde lo ocurrido en mi habitación se fue sin dejar rastro, y lo que más me molesta es que ni siquiera me respondió a una de mis preguntas.
 No he vuelto a tocar el libro, tengo miedo de lo que pueda pasar.
 Desde la mujer en la biblioteca hasta el día de hoy no dejan de ocurrir cosas extrañas.
Siento como una sombra que me persigue, ocultándose en los rincones, apareciendo y desapareciendo a su antojo. Siempre pendiente, siempre al acecho. Empiezo a pensar que estoy loca.
 Como le prometí no le he contado a nadie lo que los vi hacer aquella noche en el callejón, aunque me muera de ganas. Tampoco he vuelto a sacar el tema del libro delante de Ruth y parece que ella tampoco se acuerda.


Después de desaparecer una semana volvió, y hemos estado durante un mes y medio viéndonos todas las noches, después de las once, yo dejo la ventana abierta y el simplemente entra por ella, sigo sin saber cómo puede escalar dos pisos, pero bueno. Con el tiempo he descubierto muchas cosas nuevas sobre él, y también he aprendido que es muy misterioso.
También intentamos descifrar que ponía en el libro, pero está en otro idioma así que nos está llevando más tiempo del que pensábamos.
Con el tiempo me he acostumbrado a que esté presente en mi vida.



Hoy es sábado, otra vez. Y Ruth me ha obligado a ir a la discoteca, otra vez. Asique me arreglo y espero a que venga a por mí; ya que esta semana la toca a su madre conducir. Tengo un presentimiento, uno muy malo. Llevo toda la semana sintiéndolo, pero hoy es mucho más fuerte. La única vez que recuerdo haberle tenido tan fuerte fue cuando murió mi tío, el hermano de mi padre. Era como un segundo padre para mí. Nunca me dijeron que le pasó y yo no pregunte. Tenía diez años cuando ocurrió. Estaba en el colegio junto con Ruth y sentía como una larga cadena me apretaba el corazón. Con cada segundo que pasaba la cadena iba haciendo más presión. No sabía qué, pero sabía que algo había ocurrido. Cuando llegue a casa me lo contaron. Y hoy, tengo esa misma sensación. Desde que me levanté esta mañana hasta ahora. Intento no darle mucha importancia pero tengo miedo.
La bocina del coche de Gemma suena. Me despido de mis padres y de Teo y salgo. Cuando voy a medio camino Ruth baja la ventanilla y me silba.
-Impresionante.- Dice y la vuelve a subir.
Siempre sabe cómo sacarme una sonrisa. Siento como el nudo afloja su agarre, pero aun así sigue ahí.
Cuando entro al coche saludo a ambas y nos dirigimos al mismo sitio que el sábado pasado.
Llegamos a la discoteca sin que ocurra nada y eso me tranquiliza un poco. Hoy los chicos: Lucas, Ángel y Mario han quedado con unos amigos, así que será noche de chicas.
Encontramos una mesa, Clara y yo tomamos asiento, otra vez, y María y Ruth se dirigen a la pista de baile, otra vez. Creo que esto ya va a ser rutina.
En cuanto nos quedamos solas Clara se gira hacia mí.
-Suelta lo.-Dice al cabo de un segundo.
-¿Qué?-Digo, sin entender.
-Llevas un tiempo muy rara, sé que conmigo no tienes la misma confianza que con Ruth, pero puedes contarme lo que quieras ¿vale?
-Sí, sí. Claro. Solo es que estoy muy ocupada con los exámenes.-Digo. No pensé que estuviera actuando de una forma extraña, aunque a Clara no se le pasa nada por alto. Ella es la más tranquila del grupo. Nunca la he visto alterarse, ni decir una palabra más alta que otra. Siempre está muy callada, pero atenta a todo. Además es la más lista del grupo. La verdad es que el nombre le viene como anillo al dedo. Siempre lleva ropa de colores pastel, blusas, faldas, y la encantan los estampados de flores. De tez es muy blanca, ojos miel, y rubia. Clara rompe el cliché de que las chicas listas son feas. Ha tenido a más de un chico detrás de ella, pero los rechaza, dice que lo más importante ahora son sus estudios. No podría estar más de acuerdo con ella. Bueno, vale, en realidad a mí casi nunca me piden salir.
Cuando se me acaba la bebida le pregunto a Clara que si quiere algo y me dirijo a la barra. Pero cuando estoy volviendo una mano me agarra de la muñeca y me lleva hasta la puerta trasera.
Sé perfectamente quién es. En el momento en que sus dedos rozaron mi piel tuve la misma sensación que cuando me cogió para saltar por la ventana de mi habitación, y muchas veces más después.
Gracias a la poca iluminación, al vapor que echan las máquinas de humo y a toda la gente que hay no puedo verlo con claridad. Pero cuando salimos al oscuro callejón, iluminado solo por la luz de la luna, se me corta la respiración.
Está exactamente igual que la primera vez que le vi, excepto por que ahora lleva puesta una camiseta blanca, que resalta aún más sus oscuros ojos y su pelo. Dándole aún más intensidad a su mirada.
Cuando me ve observarlo sonríe. Sí, definitivamente tengo que disimular mejor lo que me produce tenerlo en frente.
-Hola.- Dice con esa sonrisa de suficiencia aún en sus labios.
-¿Qué quieres?-.Le pregunto cortante. En realidad estoy molesta por que me sacara de la discoteca de esa forma, he perdido las bebidas por el camino.
-Vaya, pensaba que te alegrabas de verme.-Y si es posible, según pronuncia estas palabras, su sonrisa se ensancha.
Yo simplemente me limito a poner los ojos en blanco.
Como ve que no voy a contestar le, cambia su sonrisa por una expresión seria.
-Necesito ver el libro otra vez.
-Y yo necesito que me contestes de  una vez por todas.
Este último mes le he acribillado a preguntas y en todas me ignora o cambia de tema, y estoy harta.
-Lo digo en serio Jimena.
-Y yo igual. ¿Cómo sé que puedo confiar en ti, si no me dices nada?
Captando que no voy a dar mi brazo a torcer, lanza un suspiro cansado al oscuro cielo.
Sus ojos chocan con los míos y pone una expresión pensativa. Después de unos segundos abre los ojos como platos.
-Has visto algo raro últimamente.
¿Por qué todo el mundo me pregunta lo mismo? Pues claro que he visto cosas raras últimamente, lo he conocido a él después de todo.
-¿Por qué dices eso?
Él simplemente niega con la cabeza y mira la pared que hay a nuestra derecha.
-Ven conmigo.
-¿Qué?
-Es importante.
Es lo único que dice antes de cogerme del brazo y llevarme hasta la salida del callejón.
Allí en medio, en todo su esplendor hay un coche aparcado. No tengo ni idea de coches pero juraría que es uno bastante bueno. Es negro, como no, y deportivo.
-¿Te gusta?-Su voz desprende arrogancia con cada letra.
Yo simplemente me limito a asentir. La verdad es que es increíble.
Me siento en el lado del copiloto y espero a que entre él.
El coche es más impresionante dentro de lo que es por fuera. Y además tiene la misma fragancia que el dueño.
Después de unos minutos sigo sin saber a dónde nos dirigimos, Alioth no ha pronunciado palabra en todo el camino y el lugar no se me hace conocido. Cada vez es más oscuro y una extraña sensación se va apoderando de mí, el nudo en el pecho se va apretando con cada segundo que pasa. Pero aun así  no pregunto. ¿Para qué? No me va a contestar.
Cuando estaciona el coche miro por la ventanilla y entonces recuerdo. La biblioteca.
-¿Por qué estamos aquí?
Pero no me contesta. Estoy empezando a cansarme. Aun así me bajo del coche y lo sigo.
Alioth se acerca a la puerta e intenta abrirla.
-Está cerrada.-Digo como si no estuviera más que claro.
-¿No me digas?-Responde él en un tono burlón.
Entonces saca algo del bolsillo de su pantalón y lo introduce en la cerradura.
La puerta cede con un desagradable chirrido y entramos.
Por el día es cálida y acogedora pero por la noche tiene un aire fantasmagórico que pone los pelos de punta.
Caminamos entre los pasillos delineados por las largas estanterías hasta llegar a la última pared, está hecha de enormes piedras. En la esquina hay dos grandes sillones y una mesa en el centro, llena de libros.
Alioth deja su chaqueta en el respaldo de la silla y recoge un libro del suelo. Ya que la camiseta que lleva es de manga corta, puedo ver sus brazos. Éstos están llenos de tatuajes, pero no tienen forma alguna, son solo líneas a lo largo de sus brazos  y en medio de estas hay unos pequeños  puntos más oscuros. Cuando me acerco para poder observarlo mejor, me doy cuenta que no están dibujados, si no que parecen hechos a fuego en su piel. El chico es raro, hay que admitirlo.
Se sienta en uno de los sillones y abre el libro, éste tiene dibujado en la portada un cachorro de lobo y un halcón.
-¿Sabes? Mi madre siempre me leía este cuento cuando era pequeño, decía que en ellos siempre se aprende una lección, solo hay que saber encontrarla. Que cuando tuviera un problema, en ellos encontraría la respuesta.
Si antes estaba echa un lío, ahora soy un total enredo. Aun así hay una cosa que no puedo evitar preguntar.
-¿Y qué lección tiene?
-Eso lo tienes que descubrir tú.
Y después de decir eso comienza a leer.
-Una loba tuvo un cachorro, estaban en una temporada en la que la comida no abundaba. Así que tenía que tener mucho cuidado con el cachorro, por qué sino, alguien se lo cenaría.
-La loba siempre estaba atenta a todo, vigilando por si algún enemigo aparecía.
-En quien más confiaba era en su sombra, pero nunca se dio cuenta de que esta no era exactamente como debería.
-Una noche, un zorro apareció en su campo de visión y esta salió corriendo para espantarlo. Así que dejó a su pequeño cachorro al cuidado de su sombra. Pero esa no era su sombra, pues tu sombra te persigue allá donde vayas, esa era la sombra de un halcón; que persiguió a la loba allá donde fue, haciéndola creer que era parte de ella y que era de confiar.
-Cuando la loba estuvo lo bastante lejos, el halcón tomó al cachorro del cuello y se lo llevo.
-El zorro resultó ser un caminante, que solo paseaba por allí.
-Jimena, a veces tienes que confiar en la persona que crees tu enemigo, por qué puedes estar equivocada.
Y lo peor de todo es, que sé que tiene razón.
Lo que no sabía Jimena, era, que esa historia se convertiría en su realidad. Y, viendo Aitana que este cuento escondía más de lo que dejaba ver decidió ponerlo en esta historia, junto con unos versos que dicen así:

                               Si en tu sombra crees poder confiar,
                                por la espalda te la puede clavar.